La otra cara de Shein: el impacto ambiental del fast-fashion

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Influencer Shein Haul

La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta, y las marcas de fast-fashion como Shein son parte del problema.

Shein, el gigante del fast-fashion, se ha convertido oficialmente en la empresa de fabricación y distribución textil más grande del mundo, ya que ha conseguido una valoración de 92.000 millones de euros, superando la suma de las cifras de Inditex (62.000 millones de euros) y H&M (18.500 millones de euros).

Es la marca más mencionada en TikTok, superando por mucho incluso a Netflix, McDonald’s y Starbucks. Shein ahora representa casi un tercio del mercado de fast-fashion en Estados Unidos. Pero, mientras este gigante conquista las redes sociales con influencers de todo el mundo compartiendo sus compras de Shein, muchos activistas y expertos han expresado críticas y protestas.

Shein Haul

¿Qué tiene de malo Shein?

Según la CEO, Molly Miao, la compañía lanza entre 700 y 1.000 artículos nuevos al día. 

Si, AL DÍA. 

Shein mantiene que cada nuevo producto se produce a una escala pequeña, entre 50 y 100 piezas, por lo que minimizan la cantidad de residuos y desechos que producen. Cuando un producto consigue popularidad, entonces se empieza la producción a gran escala.

Pero, incluso la producción a pequeña escala contribuye a las emisiones de carbono y producción de desechos. Incluso usando una estimación conservadora, Shein produce entre 35.000 y 100.000 productos al día.

El modelo de negocios de Shein está basado en exacerbar la demanda de ropa nueva, asegurándose que el consumidor encuentre siempre nuevos artículos en su tienda. Un análisis de su sitio web encontró que el 70% de su inventario tienen menos de 3 meses de antigüedad. Otros comercios de fast-fashion como Zara o H&M tienen ese porcentaje entre el 40 y el 53%. En un mundo donde el consumidor promedio tira el 60% de los artículos de ropa en el mismo año en el que fueron comprados, una estrategia como la de Shein claramente contribuye al problema.

Influencer Shein Haul

El impacto del fast-fashion

La industria del fast-fashion es responsable de más del 10% de las emisiones de carbono y consume aproximadamente 100 millones de toneladas de petróleo cada año. El proceso para fabricar el poliéster necesario para un año de producción textil produce la misma cantidad de CO2 que 180 centrales de carbón – el equivalente a 700 millones de CO2 cada año. Además, algunos reportes estiman que esta cifra podría doblarse para el año 2030.

Shein se lleva el peor puesto en términos de sostenibilidad. Desde el uso de químicos nocivos, hasta las emisiones de CO2 y producción de microplásticos, aunque use algún material ecológico aquí y allá, no hay ninguna evidencia de que la marca está tomando acción alguna para mitigar su impacto medioambiental. Todo esto, además de que está perpetuando la cultura del consumismo extremo por la producción en masa de ropa con precios muy bajos y de pésima calidad.

El cambio está en nuestras manos. Aquí te dejamos algunas marcas más ecológicas para tu próxima compra:

 

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