La verdad sobre los coches eléctricos

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electric cars

La transición ecológica en los medios de transporte es una necesidad prioritaria para la descarbonización del sector. Puesto que un alto porcentaje de emisiones de CO2 proviene del transporte, parece que el vehículo eléctrico es una solución idónea para reducir la contaminación del medio ambiente. Apostando por la movilidad sostenible y poseyendo tecnologías ya muy avanzadas, los coches eléctricos parecen ser el futuro del mundo automovilístico. No obstante, a pesar de las ventajas de éstos, también existen inconvenientes que se deben tener en cuenta. 

Ventajas:

  • Reducción de la contaminación: Si comparamos los coches eléctricos con los de propulsión con motor de combustión interna (diésel o gasolina), la emisión de gases CO2 en la atmósfera es prácticamente inexistente. Ya que dependen de la energía de las baterías, estos coches generan “0” emisiones contaminantes.

  • Mejora en la calidad de aire: Al estar propulsados por la electricidad, los vehículos eléctricos mejoran la calidad del aire de las ciudades. Además, al no tener motor de combustión y provocar menos ruido, también disminuyen la contaminación acústica. Una mejora para las grandes ciudades y el bienestar de nuestra salud. 

  • Más barato: Recargar la batería de un motor eléctrico es más barato que el coste de la gasolina. Su consumo es de aproximadamente 1 euro cada 100 km lo que supone alrededor de 5 euros menos que un vehículo convencional. Además, puesto que tiene una mecánica más sencilla sufre menos averías y precisa de un menor mantenimiento. 

Desventajas:

  • No son 100% sostenibles: Si bien es cierto que la contaminación de los motores eléctricos es mucho menor que la de los convencionales, cabe recalcar que su proceso de producción que se necesitan para su fabricación generan una gran cantidad de emisiones de C02 y sustancias tóxicas (Como las plantas de generación, electrolineras, extensiones de red eléctrica y más). 


Building electric cars

  • Fabricación de las baterías: Uno de los problemas de este tipo de coches es la batería. Lo primero, su fabricación requiere la explotación de muchos materiales (níquel, cobalto o litio entre otros) lo cual puede provocar impactos ambientales y de índole social. En segundo lugar, aunque las baterías sean normalmente eficientes, en caso de avería el cambio supondrá un coste elevado ya que se compone de elementos muy caros. Por último, muchas de las baterías que han llegado al final de su vida útil no se reciclan, por lo que sus componentes tóxicos y residuos acaban contaminando enormemente el medio ambiente. 

  • Menor autonomía: Sin duda un coche eléctrico no tiene hoy en día la autonomía que tiene un coche con motor convencional. Aún teniendo las mismas prestaciones (aceleración, potencia y velocidad) que los vehículos convencionales su autonomía supone un gran handicap. Los vehículos utilitarios están concebidos para alcanzar alrededor de 300 km de distancia, mientras que los de más alta gama rondan un máximo de 500 km de autonomía. Por otra parte, las zonas de recarga no están lo suficientemente desarrolladas para atender su creciente demanda. A ello hay que sumarle que los tiempos de recarga son actualmente muy lentos.

¿Cuál es el futuro del automóvil?

Teniendo en cuenta algunos de los aspectos positivos y negativos de los coches eléctricos, ya son muchas las compañías que están desarrollando mejoras más sostenibles para el futuro del automóvil. Aún así, para reducir nuestra huella de carbono, el uso del transporte público sigue siendo la mejor opción. Además, si tenemos en cuenta las regulaciones de la Unión Europea para reducir las emisiones de C02, encontramos nuevos modelos de negocio donde compartir coche o moto y así usar menos vehículos de uso particular como regla general. 

Podemos concluir, que aunque los coches eléctricos requieren un proceso de producción que en realidad sí que contamina a largo plazo son más sostenibles que los coches convencionales que usan diesel o gasolina. Si bien es cierto que siempre se puede mejorar el proceso, el futuro del automóvil será sin duda eléctrico. Se calcula que para 2040 ya no existirán coches que usan combustibles fósiles en muchos países (Costa Rica, España o Japón entre otros), por lo que si buscas invertir en un coche quizá sea mejor esperar un tiempo a que las empresas ofrezcan nuevos modelos eléctricos más avanzados que sin duda serán más eficientes.

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