Arte ecológico 

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¿Qué es el arte ecológico? 

 

El arte como forma de expresión del ser humano, ha pasado por muchas etapas a lo largo de la historia, desde las pinturas paleolíticas, hasta el clasicismo y la pintura contemporánea. El arte cambia con la sociedad, como reflejo de un espacio tiempo determinado, y de las preocupaciones que ocupan las mentes de las personas en ese momento. 

 

Ya en los años 60 los problemas medioambientales empezaron a preocupar. En aquel entonces surgieron movimientos artísticos que cuestionaban la acción humana sobre los recursos del planeta e incluso nuestra supervivencia en el mismo. 

Una de las artistas más destacadas en arte ecológico es Agnes Denes, que llegó a la fama por su obra de arte «Wheatfield—A Confrontation», un campo de trigo en Nueva York, que criticaba el hambre en el mundo, los desechos, la energía, el comercio y la economía. 

Como podemos apreciar en la fotografía, se trata de una obra al aire libre, lo cual produjo un cambio de paradigma: las obras ya no tenían que estar recluidas a interiores, galerías y museos. El arte salía entonces al exterior, para convivir con las personas y el medio en el que se desarrollaba. Se crea una nueva concepción sobre la exhibición y el arte, tratando de demostrar que el arte es parte de nuestra vida al igual que lo es la naturaleza.

Y aunque Agnes Denes fue la más relevante de las artistas en el movimiento artístico-ecológico, no fue la única en querer reivindicar por medio de su arte, un problema tan grave como es el cambio climático. 

 

Protesta Ecologista de Joseph Beuys 

 

En los 80’, Joseph Beuys también fue todo un revolucionario, con su protesta ecologista en la que planeó plantar 7.000 robles durante el evento de Documenta, en la ciudad alemana de Kassel. El concepto de su crítica era simple pero real: forestación de la ciudad en vez de administración de la ciudad. Para animar a la ciudadanía, Joseph Beuys dispuso 7000 piedras en el jardín frente al Museo Fridericianum, cada piedra estaba asociada a un árbol, y cualquiera podía plantar un árbol. Con ello Joseph trató de representar el vínculo que debe existir entre la arquitectura y la naturaleza. El proyecto duró 5 años, dada la magnitud del mismo. Y esto último es lo que lo envuelve de gran encanto, ya que Joseph consiguió que se convirtiera en una cuestión política, colaborando con la ciudad para llevarlo a cabo. 

Aunque este movimiento artístico lleva existiendo muchos años, los problemas medioambientales no han disminuido. Más bien todo lo contrario, y por tanto sigue siendo una cuestión a tratar por el arte. Por otra parte, el artista Artur Bordalo ha creado obras a partir de basura para concienciar a la gente sobre la cantidad de desechos que producimos. Con estas obras, el artista portugués consiguió recopilar más de 60 toneladas de basura. Esta doble vertiente, reivindicación y actuación son un mensaje alto y claro para la sociedad. No nos podemos quedar de brazos cruzados, hay que actuar, y qué mejor manera que empezar por las pequeñas cosas como el reciclaje.

El arte como expresión y reivindicación siempre ha resultado ser un medio muy relevante para la sociedad. Cuando no se puede hablar, se puede crear. Y aunque el arte no sirva para cambiar el mundo, sí proporciona concienciación y visualización de los problemas sociales.

 

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