La Monarca de México

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“Un día me vino un recuerdo. Tenía cuatro o cinco años y mis padres me habían llevado a una región alrededor de Valle de Bravo, México, a pasar el fin de semana. Por la mañana estaba jugando en un campo con un niño local, con sus borreguitos y ovejitas, cuando de repente una nube nos oscureció y una señora nos dijo: ‘son las monarcas’. Durante media hora cubrieron los cielos. Yo tenía unos cinco años y nunca más lo recordé, se me olvidó. Pasaron los años y un día iba yo en un vuelo de la Ciudad de México a Ixtapa con tres amigos, y desde las alturas vimos cómo quemaban el bosque. Eso fue en mayo, y me impactó mucho. Una semana después fui a Valle de Bravo, donde ardía otro incendio en el Santuario de Piedra Herrada. Fue entonces cuando me acordé de mi experiencia de años atrás, y me dije, alguien tiene que hacer algo. De eso hace ya 20 años.”

Óscar Contreras es conocido informalmente como el Dueño de las Mariposas. Ha dedicado su vida a comprender los comportamientos de la mariposa monarca y a aplicar estrategias con las comunidades locales de México para conservar sus hábitats.

“El 1 de noviembre, en el Día de los Muertos, todos los cementerios de Michoacán y del Estado de México están cubiertos de mariposas. Son tan precisas, que como un reloj llegan exactamente el 1 de noviembre. Y el 21 de marzo, durante el equinoccio de primavera, se van volando. Según las comunidades indígenas, las monarcas representan la llegada de las almas.”

el dueño de las mariposas
Óscar Contreras

La mariposa monarca es conocida por ser un insecto con una de las rutas migratorias más largas del mundo. Cada año, la población atraviesa tres países: Canadá, Estados Unidos y México. Incluso se han registrado algunas en Argentina.

“Alrededor de 1.000.000.000 de monarcas salen de Canadá, pero sólo una de cada diez llega a México. Entonces ¿cómo inviertes las estadísticas? ¿Cómo te aseguras de que lleguen nueve de cada diez?”

En los últimos 20 años la población de monarcas ha disminuido gravemente y los científicos lo ven como una señal de cómo estamos alterando peligrosamente nuestros paisajes.

“México solía ser un hermoso jardín. No sólo México, América del Norte era un jardín cuando llegaron los colonizadores. Con todas las especies de plantas, flores y vastas zonas boscosas. Así era antes. Y las monarcas iban y venían a su antojo. Hoy se enfrentan a campos de golf, autopistas, ciudades y zonas agrícolas, claro que su número está en declive…”

“Ahora, ¿por qué es importante? Pues, si la mariposa se muere, bueno, qué pena. Era muy bonita. No, no, no, la mariposa monarca tiene un papel. Un papel en la naturaleza, entre otros. Polinizan como las abejas, ambas tienen su papel en la gestación, influyen en las estaciones y en la naturaleza que abarcan. El diseño es perfecto. Así que si este equilibrio se rompe, tiene otras consecuencias. Si no quedan más mariposas deberíamos verlo como que se calentó el motor y se prendió la luz de alarma…»

“En la década de los noventa, entre los Estados de México y Michoacán, las mariposas monarca podían encontrarse en 20 hectáreas; hoy ese número se ha reducido a 0,67 hectáreas. En sólo 14 años… ¿Qué causó el declive? La tala clandestina, la deforestación, la degradación del suelo y los incendios.”

En los últimos 20 años, el señor Contreras ha aplicado estrategias socioeconómicas en todo México, trabajando con los ejidos locales (propietarios de las tierras indígenas), capacitándolos para gestionar los santuarios mediante el ecoturismo.

monarca de mexico

“La monarca es lo que mantiene la economía local, da vida y mariposas a toda la región… Creemos que es un tema socioambiental. En la cultura mexicana debemos incluir el aspecto social, si no, no se puede hablar de conservación. Es difícil si no hay alternativas que ayuden a los dueños de la tierra a convertirse en aliados de la naturaleza. Queremos que cuiden al bosque y a las mariposas. Entonces nosotros lo vemos desde su perspectiva. Si el problema es la tala, el corte, la quema, la degradación del suelo, suele deberse a falta de oportunidades económicas. Estas comunidades cuidan de todo México, tienen conocimientos ancestrales y amor.”

Su proyecto piloto, Piedra Herrada, es un santuario a dos horas al oeste de la Ciudad de México, cerca de Valle de Bravo. Cuando entras al santuario se pagan 100 pesos por persona, y se te asigna un guía local que te acompaña por el sendero hasta la zona donde se encuentran las mariposas. Dependiendo de la época del año, se encuentran a diferentes alturas de la montaña. Nosotros llegamos en febrero y las mariposas estaban cerca del pico. Cuando llegamos, el ruido del aleteo de las alas se hizo evidente, como si nos encontráramos con un único ente en movimiento. Los guías se aseguran de que los turistas respeten las normas: silencio, no molestar a las mariposas y permanecer solamente 15 minutos en la zona en la que habitan. El santuario emplea a unas 200 personas y sus ingresos los gestiona el ejido local, donde una junta elegida distribuye los ingresos según el número de familias que integran la comunidad.

Tras la Revolución Mexicana de 1917, México reformó los derechos sobre la tierra, redistribuyendo las tierras de las empresas y devolviéndolas a los pueblos indígenas, las comunidades locales y a los agricultores. Desde entonces, la tierra se gestiona mediante explotaciones comunales supervisadas por el gobierno. La comunidad decide por votación cómo utilizar la tierra y si se puede vender o no. Este sistema se conoce como ejidos.

“Llegamos hace 20 años y era un bosque hermoso, bueno, no tan hermoso porque gran parte ya había sido talado. Así que preguntamos a los campesinos que lo poseían, y ellos nos dirigieron a los ejidatarios locales, y compartimos con ellos nuestra visión: ¿y si creamos aquí un sistema económico pero con objetivos medioambientales? Piedra Herrada fue nuestro proyecto piloto… Hicimos la planificación del proyecto, la investigación, la formación, hablamos con la gente, y ocho años después los dejamos solos para que fueran administradores de su propia tierra.”

Tras el éxito del proyecto piloto, Óscar inició una campaña de reforestación para abrir otros santuarios gestionados por comunidades en el Estado de México. Dice que para ese entonces la reforestación ya se había vuelto tendencia.

“Durante nuestra primera década de trabajo nos dedicamos sencillamente a la reforestación. Luego se puso de moda y todo el mundo quería ayudarnos. Aparecieron nuevas fundaciones y juntos reforestamos la ruta mexicana de la monarca. Ahora mismo tenemos un propuesta de plantar 15 millones de árboles en 10 estados.”

La monarca es un ser vivo y cuando viaja no sólo necesita descanso, sino también alimento. Después de que los santuarios resultaran un éxito, el Sr. Contreras se dio cuenta de que se necesitaban jardines específicos para que la monarca sobreviviera a su odisea.

mariposa monarca de mexico
Mariposas monarcas en el Santuario Piedra Herrada

“Se nos ocurrió un plan para plantar huertos para las mariposas, huertos que también pudieran abastecer a las familias de las comunidades. Lo vimos como una alternativa de ingresos: las familias podrían comer de los huertos y luego vender el excedente. Así que plantamos 75 huertos con 75 familias. Cosechan sus verduras, hermosas lechugas, brócoli, de todo; y las mariposas llenan los huertos. El proyecto entonces llegó a oídos de los Premios Latinoamérica Verde, y, entre otras 3.000 iniciativas, ganamos el primer puesto. Ganar ese premio nos dio la confianza para darnos cuenta de que íbamos por buen camino. Así que nos comprometimos a reforestar completamente la ruta de la monarca con jardines y árboles para 2030, y a unir fuerzas con Estados Unidos y Canadá con una iniciativa llamada la Ruta Monarca 2030.”

La conservación de la mariposa monarca en Estados Unidos ha sido diferente a la de México, ya que no ha involucrado a las comunidades locales. Aunque dos ONG, Monarch Watch y Rewilding Alliance, han plantado más de un millón de jardines a lo largo de las autopistas para que las mariposas descansen allí, Óscar reflexiona sobre la diferencia entre las estrategias usadas en Estados Unidos, donde una larga tradición de más de cien años de implementación de parques nacionales ha separado a la naturaleza de las personas, y ha influido en la forma en la que las ONG locales aplican sus estrategias de conservación. Los parques y reservas naturales acaban alejando a los humanos de sus paisajes naturales, desconectándolos de la creación y mantenimiento de entornos naturales vírgenes. Esto contrasta con el modo en el que Óscar entrelaza las cuestiones sociales, económicas y medioambientales, mediante un modelo de colaboración entre las comunidades locales y el ecosistema que las rodea, demostrando que la humanidad no siempre es el problema, sino que puede ser parte de la solución.

Esta creencia se ve reflejada en un proyecto en el que está trabajando Óscar en cooperación con la Universidad Tecnológica de Monterrey, creando una aplicación mediante la cual el público puede contribuir al monitoreo y rastreo de las mariposas monarca, así como a la salud de los huertos que ahora las sostienen. La intención de la aplicación es educar a la gente sobre la importancia que tiene el ecosistema de la monarca.

“Queremos cambiar por completo la narrativa. No debemos pensar en cómo NOSOTROS podemos ayudar a las mariposas, sino en lo que ellas hacen por nosotros. En última instancia, no son ellas las que necesitan ayuda, sino nosotros, los humanos. Así que la aplicación tendrá un fuerte aspecto educativo, además de recopilar datos para compartirlos con todas las ONG que trabajan por la conservación de la mariposa monarca.

El planteamiento de Óscar en materia de conservación se centra en la custodia indígena de la tierra, cuya importancia está bien documentada para el mantenimiento y regeneración de la biodiversidad. También capacita a las personas para que se conviertan en una fuerza positiva, destacando que la humanidad es una parte clave de la recuperación de los ecosistemas y que la prosperidad económica puede apoyar la regeneración del medio ambiente.

Isabella Cavalletti es tejedora de historias y cofundadora de eco-nnect.

Este artículo fue traducido por Sarah Camhi. Hace parte del equipo de eco-nnect desde el 2020.

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